
miércoles, 6 de mayo de 2009
Señor C contra La Niña Rata

viernes, 17 de abril de 2009
Señor Juez

- Le juro, señor Juez, que mis intenciones eran sanas-dijo-y le voy a demostrar yo mismo que lo dicho aquí contra mi persona es una falacia.
Un murmullo recorrió la sala y él sintió que una bandada de buitres aleteaba sobre su moribundo cuerpo. Tragó saliva, amarga, y carraspeó una...dos...tres veces.
- ¡Silencio o desalojo la sala! - bramó el Juez.
- Gracias, señor Juez-apenas alcanzó a decir. Miró los papeles desacomodados sobre el escritorio mientras se acomodaba la corbata. Un flash de un fotógrafo lo despabiló y confundió a la vez. El Juez se echó hacia atrás y juntó sus manos, tal vez rezando por él, tal vez calentando sus frías manos.
- Prosiga, Otamendi - espetó el magistrado.
- Como le decía, yo no entiendo mucho lo que sucedió. Porque estaba muy tranquilo, una vida piola...perdón, cómoda, y de golpe...todo esto. Me arruinaron. Y quieren hacerme creer que yo soy culpable, que yo me arruiné solo. No, nada más alejado de la realidad -volvió a ojear sus escritos- porque la realidad va a demostrar que yo...este...nunca en mi vida, señor Juez. Le juro que nunca. Bah, para qué jurar si usted ya debe saber mis antecedentes...los que no tengo. Y no es que sea un rarito o un...y lo digo sin ofender, un puto. Es más, tengo muchos amigos putos. Pero también tengo muchos amigos que son hinchas de Banfield y yo no. ¿Me entiende?
El Juez entrecerró sus ojos como un dios griego a punto de destruir una ciudad, pero se contuvo. Otamendi avanzó un paso y se frenó.
miércoles, 15 de abril de 2009
El otro y Peñalba

jueves, 2 de abril de 2009
Gorostiaga, qué hace???

jueves, 26 de marzo de 2009
Perfumes aromáticos y olorosos

martes, 24 de marzo de 2009
La final del final (parte II)
jueves, 19 de marzo de 2009
La final del final (parte I)

Ruth, la compañera

miércoles, 18 de marzo de 2009
Sommier y yo

martes, 17 de marzo de 2009
Sapo, no príncipe...

sábado, 14 de marzo de 2009
De sólo pensar que pienso, me pongo a pensar...
Hay veces que me embola saber que pienso cosas que tal vez estaría bueno poder compartir con otros seres y no sé cómo hacerlo. Pero desde que descubrí Blogger.com la vida me cambió!!!
No, no me cambió nada...y ya lo conocía al sitio. Nada más que ahora tengo más ganas de escribir. Hasta que se me pasen.